«EL TANGO NOS DIJO ADIÓS Y SE FUE» RODOLFO MEDEROS

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A sus 73 años, el músico argentino, que conmovió al público cartagenero en el VIII Festival Internacional de Música, está más desencantado que nunca.

En el auditorio del Centro de Convenciones Cartagena de Indias, el silencio era casi absoluto. Casi, porque del escenario salía -límpido, liviano y triste- un único hilo de melodía proveniente del bandoneón. Para cerrar el recital (una hermosa combinación de tango con la lectura de los poemas del escritor argentino Juan Gelman), Rodolfo Mederos le regaló al público una lenta y cadenciosa versión del tango Sur, de Aníbal Troilo, un sonido bajito que, sin embargo, inundó toda la sala. Los aplausos se extendieron por cinco minutos.

Ese hombre era el mismo que horas antes había expresado en una rueda de prensa su desilusión frente al tango, un aire de la calle y de barriada que terminó expulsado de su patria por la dictadura de la globalización. Mederos llegó a Cartagena como parte del repertorio de la sección Música del Nuevo Mundo, que alterna con la programación de música culta europea.

Y no es que Mederos sea un reaccionario, un purista de la tradición, ciego a la transformación. Durante muchos años, él mismo fue un experimentador arriesgado, cuando estuvo al frente de su grupo Generación Cero. Y ha participado en grabaciones conjuntas con cantantes como Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Miguel Poveda. De hecho, prepara un trabajo con la cantante flamenca Martirio.

Sin embargo, eso no le impide reconocer que el tango como él lo conoció, cuando siendo apenas un muchacho ya hacía parte de la cuerda de bandoneonistas del legendario Osvaldo Pugliese, ha dejado de existir. Incluso, ya no está muy seguro de que Piazzola haya sido un gran transformador.

01_Del Amor-Rodolfo Mederos & Juan Manuel Roca080114_foto_Carlos Pineda

Estas fueron algunas de las frases más expresivas sobre lo que piensa del tango hoy:

«La vanguardia no comenzó con Piazzola. Empezó en 1900 con Eduardo Arolas. No estoy en oposición a Piazzola, pero el tango no es un compositor. A veces se pone la huella antes de dar el paso y el público se deja llevar por cosas ajenas al arte. Son exageraciones del lenguaje».

«La gente me cree discípulo de Piazzola, pero lo soy levemente. Me conecto más con Pugliese, con Troilo y con otros. La vanguardia no está adelante sino atrás. Lo que pasa es que a veces se entrometen actitudes espurias ajenas al gesto artístico».

«Los años dan la capacidad de reflexionar. Uno apuesta por la vanguardia, pero los años nos conectan de nuevo con la esencia».

«Cuando abandoné a Pugliese, el tanto declinaba. Piazzola era un cometa desmedido y la dictadura militar decretó la desaparición de una cultura. Se introdujo otro gusto en la gente. El tango dijo adiós y se fue».

«Luego de mi historia como experimentador, los años me hicieron observar el trabajo y, lentamente, sentí el irrefrenable deseo de volver a casa. Así, organicé una orquesta típica. Pero la idea no es volver al pasado, porque sería soberbio e inútil, sino rescatar la sonoridad y los autores de antes entre los jóvenes».

«Un tango no es solo la música, es una forma de vivir. Un tanguero no es el que toca el bandoneón, sino el que tiene esa manera de ver las cosas, de sentirlas. Sin embargo, el tango se acabó. No es un apocalipsis. Es real. Puede que suene desolador. Yo, cuando niño, escuchaba el bandoneón y la guitarra en el barrio. El carnicero terminaba su labor y cogía la guitarra. Y el panadero hacía lo mismo con el bandoneón. Era un sonido de barrio. Eso ya no existe. El tango ya no representa a la gente cotidiana, ya no es la música del patio, de la cuadra. Pero bueno, nada es eterno. Beethoven, por ejemplo, es un genio, pero ya no representa a la gente. Lo único que podemos es escucharlo».

TOMADO DE LA WEB SITE : CROMOS
http://www.cromos.com.co/cultura/articulo-149088-«el-tango-nos-dijo-adios-y-se-fue»-rodolfo-mederos