La Corporación Festival de Música Religiosa es una entidad sin ánimo de lucro registrada en la Cámara de Comercio del Cauca y en la DIAN con el NIT No. 891.500.525-3, que nace en 1964 con el objetivo de organizar el evento de su mismo nombre, el cual, de manera ininterrumpida, se ha realizadoen el marco de la Tradicional Semana Santa de Popayán, desde hace ya 49 años.

Su estructura organizacional, está compuesta por la Asamblea General (quien elige al Revisor Fiscal ) la Junta Directiva cuyo presidente es el Representante Legal, y tres coordinaciones: Musical, Logística y Financiera.

NUESTRA VISION

Ser constructores permanentes de espacios artísticos para la formación cultural de los habitantes de Popayán, del Departamento del Cauca y de Colombia, con la firme creencia que la vivencia cultural permite la aceptación de las diferencias y es un escenario idóneo para la práctica de la convivencia pacífica.

NUESTRA MISION

Velar porque se mantenga el ya tradicional Festival de Música Religiosa de Popayán (Patrimonio Cultural de la Nación, según Ley 891 de 2.004), factibilizando su realización anual cada vez con mejores niveles artísticos y con enriquecedoras muestras de otras culturas.

PONENCIA CORTE CONSTITUCIONAL

El Festival de Música Religiosa de Popayán es un evento democrático, participativo y pluralista

El artículo 11-1 de la Ley 397 de 1997 determina que el patrimonio cultural inmaterial de la Nación está constituido, entre otros, “por las manifestaciones, prácticas, usos, representaciones, expresiones, conocimientos, técnicas y espacios culturales, que las comunidades y los grupos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio genera sentimientos de identidad y establece vínculos con la memoria colectiva. Es transmitido y recreado a lo largo del tiempo en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia y contribuye a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”.

En igual sentido, la Sentencia T-537 de 2013 de la Corte Constitucional ha considerado que “todo lo que nos identifica como colombianos hace parte del patrimonio cultural y está cobijado por el mandato del artículo 8º constitucional”, que trata sobre la obligación del Estado y de las personas de proteger las riquezas culturales de la Nación.

Y esto es justamente lo que se ha hecho con la declaratoria de Patrimonio Cultural Nacional de Colombia al Festival de Música Religiosa de Popayán.

El Festival nació en 1964 dando inicio a la concreción del sueño de algunos jóvenes amantes de la música culta, hoy llamada “académica”, y desde esa fecha hasta el año actual, se han efectuado 53 ediciones. En su larga trayectoria, el Festival ha hecho posible que en la capital caucana concurran más de 4 mil solistas, grupos, orquestas y coros de 30 países de 4 continentes. Hemos realizado más de 550 conciertos que nos han permitido presentar al público una nutrida muestra de la literatura musical universal que ha incluido el estreno mundial y/o nacional de obras.

En materia de apoyo al talento nacional, el Festival ha sido escenario también para el estreno de obras de compositores colombianos para quienes no es fácil lograr que sus obras sean interpretadas. Algunos ejemplos se dan con la Misa Patoja del compositor Diego Arenas, la Cantata Breve: episodio y elegía del maestro Mario Gómez Vignes, o las Tres acuarelas paisanas del maestro Claudio Tabush. La obra de éste último se refiere justamente a la riqueza natural del departamento del Cauca.

El Festival ha llevado la música académica del repertorio universal y la de los compositores nacionales por Iglesias, parques, coliseos, casas de la cultura y teatros y siempre ha velado por abrir espacios para que todo tipo de público tenga acceso al disfrute de la interpretación en vivo de esta música. Su política de democratización hace que año tras año se mantenga la entrada libre como mínimo al 80% de las actividades que se programan.

En esta medida hemos sido coherentes con lo manifestado por la Corte Constitucional, en su sentencia C-054 de 2013, donde esta honorable Corporación ha recordado que “Una de las razones por las cuales las personas deben poder tener acceso a diferentes formas y visiones culturales, es porque ello les dará más herramientas creativas para expresarse, a la vez que les da mayor bienestar y placer estético y espiritual. La música no sólo mantiene historias y tradiciones, permite forjar mejores personas. Las expresiones culturales no sólo reviven el pasado, enriquecen el presente”.

Y parte de esas expresiones culturales han dado cabida a escuchar en el Festival de Música Religiosa obras que hacen parte de la música tradicional de la República Islámica de Irán, o de Marruecos, música sefardí, música celta de Escocia e Irlanda o hasta agrupaciones luteranas de Alemania. Para ejemplos más recientes, este año escuchamos con el maestro estadounidense Lawrence Craig un programa de música tradicional americana. Estas son sólo algunas muestras de que el Festival de Música Religiosa de Popayán es un evento abierto a presentar grupos de cualquier tipo. Es un evento de carácter pluralista que ha presentado en múltiples oportunidades obras de otras religiones.

El Festival ha hecho posible que al sur del país lleguen artistas de la talla del guitarrista clásico australiano John Williams, o el flautista francés Jean Pierre Rampal, el director búlgaro
Rossen Milanov, la violinista de ascendencia coreana Jennifer Koh, el Cuarteto de Guitarras de Brasil, que ha sido ganador del Grammy Latino, o el bandoneonista Rodolfo Mederos o el guitarrista español Pepe Romero, en fin. Una amplia gama de artistas de reconocimiento internacional que han estado en nuestro país no sólo para facilitar el acceso a diferentes formas y visiones culturales, sino que han contribuido con la formación profesional de nuestros músicos, pues muchos de ellos han ofrecido clases magistrales, como una forma de respaldo a la labor de educación musical que ha sido pilar del Festival en todas sus versiones. No puede quedar duda de que el Festival de Música Religiosa de Popayán es un Festival Multicultural.

El Festival ha acompañado y dado cabida año tras año a la creación del Coro de Cámara de Popayán que está también próximo a cumplir medio siglo de actividad ininterrumpida, constituyendo una de las principales bibliotecas de música coral que hay en Colombia.

En cuanto a la participación de artistas nacionales, el Festival no sólo abre espacios para la presentación de grandes figuras como Valeriano Lanchas, Blanca Uribe, Teresita Gómez, Rafael Puyana o muchísimos otros que no puedo mencionar en este breve espacio, y quienes también han aplaudido una iniciativa de país que ha permitido el fortalecimiento de la música académica en el sur de Colombia, sino que ha invitado a quienes hasta ahora se cristalizan, porque son los jóvenes quienes apenas encuentran las formas para expresarse y manifestarse. Hay múltiples grupos de cámara de nuestro país que año tras año debutan en el Festival.

En el compromiso con el fortalecimiento de la actividad musical, podríamos mencionar también el haber apoyado la creación del Festival Internacional de Música Clásica de Santander de Quilichao, que cumplió este año 26 ediciones y que se ha considerado siempre un “hijo” del Festival de Popayán, o la creación de la Orquesta de Cámara de Popayán, que es uno de los proyectos más ambiciosos en los que estamos trabajando.

Y decimos ambicioso, porque en Colombia hay un altísimo número de facultades de música que están formando un importante número de profesionales en la materia, y necesitamos crear espacios que faciliten la práctica orquestal profesional de esos músicos. Por eso este proyecto reviste tanta importancia.

Esta breve referencia del quehacer del Festival de Música Religiosa de Popayán da cuenta no sólo de que es un evento participativo, democrático y pluralista, sino que hoy se ha convertido en un bien con valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia y como tal constituye un gran orgullo nacional, al ser el Festival de Música más antiguo de América y el tercero más antiguo del mundo en realizarse de manera ininterrumpida.

Con motivo de sus 40 años, el Festival de Música Religiosa de Popayán fue inscrito por la UNESCO entre los certámenes de interés mundial y la OEA lo destacó en su revista Música, siendo reseñado en el Catálogo Musical de América. Para esta fecha, el Ministerio de Comunicación y la Administración Postal de Colombia se vincularon con una Emisión que se tituló “Partitura de Hermandad”, título que se ha convertido en el slogan del evento.

En el 2003 el Gobierno Municipal por Decreto No. 68 lo declaró Patrimonio Cultural intangible de la Ciudad y le otorgó el ESCUDO DE LA MUY NOBLE Y MUY LEAL CIUDAD DE POPAYAN en su máxima categoría heráldica GRAN CRUZ DE ORO. En el 2004 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, mediante la Ley 891. En el 2013, El Festival de Música Religiosa de Popayán, se convirtió en el único evento de su género que en toda América lograra realizar 50 versiones ininterrumpidas. Para esta ocasión el Ministerio de Cultura le otorgó su máxima distinción “Gran Orden Ministerio de Cultura”.

El Festival está comprometido con la recuperación del patrimonio musical del sur del país. Justamente, hemos concluido la etapa de investigación de un proyecto trabajado de la mano con la principal universidad privada del departamento del Cauca, que es la Fundación Universitaria de Popayán, que busca la recuperación del patrimonio musical milenario de la comunidad Nasa, hecho que sigue dando cuenta de su carácter incluyente.

Si bien el Festival de Música Religiosa de Popayán nace como complemento académico y cultural a las tradicionales procesiones de Semana Santa en la ciudad, no es un acontecimiento que busca el favorecimiento de religión alguna, sino que sus fines están ligados al fortalecimiento de la actividad musical en Colombia. Luego de 53 años de realización ininterrumpida, el nombre del Festival se ha convertido en un referente reputacional que no debe ignorarse, dado que le ha permitido gozar de prestigio nacional e internacional. Eso es lo que nos ha permitido traer a Colombia tantos artistas extranjeros, la alianza que hemos podido construir con la cooperación internacional, al tratarse evidentemente de un proyecto multicultural.

El Festival tiene el propósito de ampliar la oferta cultural en el sur del país, conllevando con ello la tolerancia, el pluralismo y el respeto por la diversidad cultural, como aspectos esenciales para el desarrollo de las generaciones actuales y futuras, a lo que la propia Corte Constitucional se ha referido positivamente en otras sentencias.

En relación puntual con el artículo demandado, el artículo cuarto de la Ley 891 de 2004, la sentencia C-290 de 2009 de la Corte se ha referido ya a que la autorización que estas declaratorias dan al Gobierno para asignar partidas presupuestales, no incurre en la acción de decretar el gasto. En esta sentencia se cita puntualmente que “Siempre que el Congreso de la República haya incluido la autorización del gasto en una ley, el Gobierno tiene competencia para incorporar las partidas autorizadas en el proyecto de presupuesto, pero también puede abstenerse de hacerlo”.

Y en esa línea, el Ministerio de Cultura tiene un protocolo riguroso para la entrega de recursos a los eventos concertados, en donde es necesario demostrar el impacto, la población beneficiaria, los aportes del evento y otra serie de factores que se contemplan en la normativa que rige las condiciones para ser beneficiario de los recursos que otorga el Estado para la promoción de las actividades culturales a través del Programa Nacional de Concertación, y que el Festival de Popayán ha cumplido satisfactoriamente cada año. Por lo anterior, consideramos que esta declaratoria al Festival de Popayán no vulnera la regla constitucional de iniciativa gubernamental en materia de gasto público.

Hay que decir acá que cada año más de 20 mil personas se benefician directamente del evento, sumadas a aquellas que lo escuchan o ven, a través de alianzas con Unicauca Stereo, Telepacífico o vía web para la transmisión de los conciertos.

Es una realidad que la mayoría de la música llamada “académica” basa su composición en las celebraciones litúrgicas, y sería un error pensar en prohibir misas, cantatas, requiems y demás, de autores universales como Mozart, Bach o Beethoven, por ese simple hecho. Estamos abiertos a todo tipo de música si se encuentra dentro del género musical del evento. El punto relevante a la hora de definir la participación de un compositor, artista o agrupación, está dado por la calidad de la composición o por su calidad interpretativa.

La participación del Estado, a través del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, es vital para su realización, así como el apoyo del cuerpo diplomático acreditado en el país, el Banco de la República, la empresa privada, el sector universitario, la Alcaldía de Popayán y la Gobernación del Cauca.

La Corte Constitucional ha expresado que para ella no resulta razonable la promoción y protección del patrimonio cultural, o cualquier otro objetivo constitucionalmente válido, con símbolos que sean asociados predominantemente con alguna confesión religiosa. Pero en este caso, se puede afirmar que el nombre de Festival de Música Religiosa de Popayán es meramente anecdótico, y que el Festival tiene un fin constitucional admisible y constituiría una exageración pensar que al apoyar el Festival el Estado estaría patrocinando el catolicismo o cualquier otra religión. Lo que el Estado está apoyando acá es la promoción de la actividad musical en una de las regiones con mayores dificultades para promover el acceso de la población a este tipo de actividades en Colombia. En el Festival no se estimulan o promueven abiertamente ritos o ceremonias de una confesión religiosa en particular.

El Festival de Música Religiosa de Popayán no promueve ni da un trato preferente a ningún credo en particular, por el contrario, su carácter es democrático, participativo e incluyente. Es respetuoso de la libertad de cultos.

Concordante con lo establecido en la Sentencia C-152 de 2003, en la cual la Corte estableció reglas jurisprudenciales para determinar qué puede y qué no puede hacer el Congreso de la República cuando aprueba una norma con implicaciones de orden religioso, el Festival de Música Religiosa de Popayán no representa a ninguna religión en específico, ni mucho menos persigue establecer una religión oficial, no invita a la realización de actos o ritos oficiales de ninguna religión en particular, no tiene una finalidad religiosa, y no busca promover, beneficiar o perjudicar a una religión específica.

Por el contrario, lo que se busca es la promoción de la música del repertorio universal y, sobre todo, nacional, así como el fortalecimiento profesional de los jóvenes músicos del país que se hacen partícipes de los espacios académicos y artísticos que cada año hacen parte de la agenda del Festival.

La Ley 891 de 2004 no exalta una labor religiosa, sino una labor cultural y de gestión que ha hecho posible que pese a lo difícil que es la promoción de las actividades culturales afines a la música erudita en Colombia, el Festival se haya sostenido durante tantos años.

Corresponde al Estado promover la participación comunitaria, el mejoramiento social y cultural de sus habitantes y como tal, desde el Festival de Música Religiosa de Popayán esperamos que la explicación dada sea suficientemente amplia para conceptuar que el fundamento cultural es el protagonista del Festival de Música Religiosa de Popayán, considerado un evento democrático, participativo y pluralista.